A menudo, nuestra percepción neuropsicológica de la realidad nos induce a percibir como real, aquello que ésta construye. Generalmente tendemos a evitar las opciones más dolorosas, amenazantes o difíciles de afrontar, con la finalidad de proteger nuestro organismo y mantener el equilibrio emocional.

Con tal de evitar esta realidad dolorosa, a veces la ignoramos y nos inventamos escenarios diferentes, donde nos sintamos más cómodos. Por ejemplo, entre dos ofertas de trabajo, rechazo la que sea más ventajosa, porque temo enfrentarme a un nivel más alto, de modo que me autoengaño, valorando las ventajas de la opción que menos me puede dejar en evidencia.

Otro ejemplo, sería ignorar las señales de infidelidad de nuestra pareja, justificando su comportamiento.

Es imposible eliminar el autoengaño, la solución es aprender a gestionarlo, transformando sus limitaciones en recursos. Para ello, hay que aprender a dialogar con nosotros mismos, utilizando preguntas estratégicas de las que derivan las respuestas que causan los mecanismos de autoengaño y sobre la realidad que lo provoca, con la finalidad de reconstruir toda la trama.

Una vez que se hayan manifestado los motivos que hacen que el autoengaño se revele necesario y racional, podremos buscar alternativas que respondan a nuestras exigencias y necesidades.

Podemos utilizar como ejemplo, la persona que ignora las señales de infidelidad de su pareja. ella se podría preguntar:

· ¿Que haría yo, si encontrara a mi pareja con otra persona?

· Ella podría contestarse: para decidir si quiero seguir con mi pareja o no, primero debería saber si soy capaz de prescindir de ella.

· En caso que pueda prescindir de ella, ¿qué haría a partir de ahora “como si” quisiera dejarla?

 · En caso de que no pueda prescindir de ella, se podría preguntar: ¿qué haría a partir de ahora “como si” fuese capaz de olvidar lo que ha ocurrido y perdonar por lo que ha hecho?

En ambos casos, la persona debe ponerse en este caso hipotético, imaginando con detalle qué haría, solo después podrá llevar a la práctica lo que ha pensado.

La técnica del “como si” produce una realidad inventada que permite modificar la percepción disfuncional de la realidad.

Como dice G. Nardone: » Todos sabemos olvidar lo que nos resulta incómodo y reforzar lo que nos resulta cómodo. Podemos gestionar y utilizar este mecanismo, en lugar de sufrirlo sin olvidar que nosotros somos los artífices de aquello que luego nos convierte en sus víctimas.»

 

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